Me resulta entrañable ver como, desde hace mucho muchísimo tiempo, los maestros chan se preguntan por cosas como cuál es nuestro camino vital y la esencia de nuestros pensamientos. El siguiente koan ("utilizar la sabiduría primordial del verdadero yo sin la experiencia sensual de la mente") trata de eso:
"Había una vez un monje que preguntó al Maestro chan Fa Yen:
-¿Qué método he de utilizar para encontrarme en perfecta armonía con el Camino?
-Dime -preguntó el Maestro como respuesta al monje-, cuando encontraste tu propio ser, ¿no te armonizaste, hermano, con el Camino?
Pero -fue la siguiente cuestión- ¿qué debe hacerse cuando ni siquiera los seis sentidos no pueden comprender la voz de la Verdad?
-Eso sólo puede suceder cuando buscas la Verdad a través de tus sentidos de forma separada, en lugar de hacerlo a través de la experiencia unificada de los sentidos.
Al poco rato, preguntó al monje de nuevo:
-Dices que no puedes hacerlo a través de tus sentidos. Me pregunto si es que tus oídos no pueden escuchar la Verdad o tus ojos no pueden verla. En realidad, si la Verdad está ahí, ¿cómo puedes atreverte a llegar a otra conclusión basándote en la simple evidencia de la falta de receptividad de tus sentidos? Los virtuosos del pasado solían decir: "Aquellos que abandonan todos los sonidos y todos los colores obtienen toda la infinidad de sonidos y de colores; aquellos que rechazan el prestigio y la fama alcanzan el verdadero prestigio y la verdadera fama". En consecuencia, debes perfeccionarte en tu vida espiritual personal, dejando de lado tus sueños de encontrar un atajo para el Cielo. Es necesario que te examines constantemente a lo largo de ochenta mil vidas. Pero un día te sentirás hundido de nuevo en el terreno primigenio de la ignorancia y de la indiferencia. Esto es así, porque la ignorancia y la indiferencia constituyen el fundamento de la Verdad".
Los sentidos son una trampa para la mente, puedes decir que la mente es una contigo pero no con tus sentidos, ya que si buscas la finalidad de tu vida en estos no encontrarás nada adecuado a ti. Por lo tanto, el "Camino de los sentidos" lo único que logrará sera perderte y difícilmente llegarás a la verdad.
El koan, que viene a continuación, llamado "ni agua ni luna", trata sobre dos actividades que nos separan por completo de los sentidos son un ejemplo de lo que he venido a decir antes:
"Cuando la monja Chiyono era una estudiante de zen bajo la guía de Bukko, de Engaku, tuvo que esperar muchos años antes de poder degustar los frutos de la meditación.
Cierta noche de luna llena, Chiyono traía agua del pozo en un viejo cubo atado con hojas de bambú. Estas se rompieron y la base del cubo se desprendió, derramándose toda el agua al exterior. En ese instante, Chiyono se liberó.
En conmemoración, escribió este poema:
"Día tras día traté de salvar el viejo cubo,
pues las tiras de bambú estaban debilitándose y
[amenazaban con romperse.
Hasta que al fin la base cedió.
¡No hay ya agua en el cubo!
¡No hay ya luna en el agua!""
Como no requieren de sentidos, "cortar leña" y "transportar agua en cubo" son dos actividades que te liberan de los sentidos.
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