Ahora que tengo tiempo libre, me gustaría dedicaros unas palabras desde el corazón, a pocas horas de irme a dormir para empezar un nuevo día. No obstante quiero empezar con una pregunta: ¿cuántos de aquí os habéis sentido desplazados en vuestro ámbito de actuación? Y de esos muchos o pocos ¿cuántos habéis soñado con un mundo mejor?
Yo me he sentido en los dos sentidos de ese modo, no me avergüenzo de ello y voy con la cabeza bien alta desde el primer momento.
¿La cuestión es perdonar?
Yo creo que no, la cuestión. Creo que es, tener el suficiente mundo interno para saber contestar a estas eventualidades desde fuera de cualquiera de las locuras. Porque un día puedes pensar que tienes alas para volar, pero si estas no las proteges, la inclemencia natural arrasará con ellas, de la misma manera que sucedería en el caso de que tuvieras alas y, por miedo, no las utilizases.
Hoy, el lugar en donde vivo está helado, ¿deseamos que las eventualidades se resuelvan o somos nosotros los que resolvemos las eventualidades?
Me he sincerado con vosotros, los próximos meses cambiarán muchas cosas. ¿Llegaré a ver el lago con forma de corazón del cuento ho'oponopono de "un niño, un gato y un globo"? ¿después de ello seguiré siendo como un niño o me convertiré definitivamente en gato hogareño?
Sobreviviré a esta experiencia como he sobrevivido a las anteriores. Creo que globo tendré para rato.
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