El anarquista no es, pues, un asalariado, sino que practica el compañerismo y, como todas las especies en peligro constante de ser atacadas, tiende instintivamente a practicarlo. Es difícil describir en detalle las formas que puede revestir la solidaridad así comprendida, porque estas son múltiples, pero lo esencial es el esfuerzo hacia la desaparición del sufrimiento evitable entre camaradas y, cualquiera que se manifieste propicio o indiferente a prolongar o aumentar cualquier causa de malestar en el grupo, puede ser repudiado por éste.
El anarquista individualista, impulsará a quien quiera unírsele a rebelarse prácticamente contra el determinismo social, a afirmarse individualemente, a hacerse lo más posible independiente de la vulgaridad moral, intelectual y económica. Animará al ignorante para instruirse, al indiferente para que reaccione, al débil para hacerse fuerte, al humilde para erguirse arrogante... En fin, ayudará a los mal dotados y a los menos aptos a lograr por sí mismos todos los recursos posibles, sin confiar su energía propia a la ajena (Emile Armand; El anarquismo individualista: Lo que es, puede y vale; 70).
El anarquista individualista, impulsará a quien quiera unírsele a rebelarse prácticamente contra el determinismo social, a afirmarse individualemente, a hacerse lo más posible independiente de la vulgaridad moral, intelectual y económica. Animará al ignorante para instruirse, al indiferente para que reaccione, al débil para hacerse fuerte, al humilde para erguirse arrogante... En fin, ayudará a los mal dotados y a los menos aptos a lograr por sí mismos todos los recursos posibles, sin confiar su energía propia a la ajena (Emile Armand; El anarquismo individualista: Lo que es, puede y vale; 70).
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