Explicación desde el ojo de la filosofía de Hegel

-Post de f & Co.
HEGEL ¿LO ENTIENDES? Para que sea mucho más fácil, mañana y pasado se celebra el Congreso Internacional "Hegel. Lógicas de la historia: sistema, dialéctica, cesuras" en la Sala de juntas del Decanato de la Facultad de Filosofía y Letras de la Univ. Autónoma de Madrid. Participan, entre otros, Nuria Sánchez Madrid, Félix Duque o Teresa Oñate. Desde las 9:30 y hasta las 19:00 (o lo que el cuerpo aguante).


-Mi comentario.
Hay una parte del libro "Introducción a la historia de la filosofía" (pag. 142), del mismo Hegel, que es ya de por sí útil a la vez que difícil de interpretar, dice así:

"Siempre debe manifestarse primeramente una separación con lo exterior. Cuando tiene lugar una inadecuación interior entre lo que el espíritu quiere y aquello con lo que debe contentarse, entonces surge la filosofía."

La creencia exterior más extendida es la de "El Corán" (Sura 2; 183-189), la cuál pasaré a comentar, que es la de "El Ramadán" (05-05-2019 al 04-06-2019), tal y como se dice punto por punto:

"¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron. Quizás, así temáis a Dios."

El ayuno es de carácter externo, eso es un principio religioso.

"Días contados. Y quien de vosotros esté enfermo o de viaje, un número igual de días. Y los que, pudiendo, no ayunen podrán redimirse dando de comer a un pobre. Y, si uno hace el bien espontáneamente, tanto mejor para él. Pero os conviene más ayunar. Si supierais..."

Como bien he dicho esta mañana, la rigidez moral se solventa en este caso con el ayuno de unos días contados, ya estés sano o enfermo (si estás sano ayunas y si estás enfermo das de comer), siendo el bien espontáneo lo recomendable y el ayunar lo conveniente para tener la propia filosofía.

"Es el mes de ramadán, en que fue revelado el Corán como dirección para los hombres y como pruebas claras de la Dirección y del Criterio. Y quien de vosotros esté presente ese mes, que ayune en él. Y quien esté enfermo o de viaje, un número igual de días. Dios quiere hacéroslo fácil y no difícil. ¡Completad el número señalado de días y ensalzad a Dios por haberos dirigido! Quizás, así, seáis agradecidos."

Hay unos "refranes de la España musulmana" (201 y 202) que dicen del ramadán:

"No seas tan dulce que te coman, ni tan amargo que te escupan."

El truco para guardar el ayuno del ramadán en España y generar filosofía, según Hegel, está en no ser ni demasiado dulce, ni demasiado amargo (hoy he comido un huevo, ternera y sopa, con pan, como es tradición en mi familia por esta época, y nada de café con azúcar, naranjas amargas y bollería).

"El ojo del hombre distingue en los ojos del que le habla si es de su partido o de sus enemigos."

El tener una salud ocular aceptable, en esta época, es lo suyo (por eso, pese a que tengo los ojos azules, poco he tardado en agenciarme unas gafas con pigmento que se vuelve oscuro para evitar ser demasiado amargo quedándome encerrado en casa en las épocas posteriores).

"Y cuando Mis siervos te pregunten por Mí, ciertamente estoy cerca y respondo a la oración de quien invoca cuando Me invoca. ¡Que Me escuchen y crean en Mí! Quizás, así, sean bien dirigidos."

Para el caso de mi miopía está el truco del trataka de enfocar en una pared con colores azules y verdes, siendo que, como ya he explicado en otras ocasiones, el truco está en hacer los conceptos (mis) y sus instituciones (mí), memoria y concepto en "me", para creer en la institución (mí) o Dios.

"Durante el mes del ayuno os es lícito por la noche uniros a vuestras mujeres: son vestidura para vosotros y vosotros lo sois para ellas. Dios sabe que os engañabais a vosotros mismos. Se ha vuelto a vosotros y os ha perdonado. Ahora, pues, yaced con ellas y buscad lo que Dios os ha prescrito. Comed y bebed hasta que, a la alborada, se distinga un hilo blanco de un hilo negro. Luego, observad un ayuno riguroso hasta la caída de la noche. Y no las toquéis mientras estéis de retiro en la mezquita. Estas son las leyes de Dios, no os acerquéis a ellas. Así explica Dios Sus aleyas a los hombres. Quizás, así, Le teman."

Practicar sexo en esta temporada es bueno, porque estás a tope para procrear y el placer es intenso, comer y beber en estas noches es bueno, ya que equilibra la vista al final de esta con los colores "blanco y negro (entre azul y blanco en España)", ya que en la noche no es costumbre cenar mucho, como bien dice el refrán (203):

"Lo mejor de lo bueno es lo que se hace presto."

Ya que mientras se piensa no se disfruta de la mujer ni del hombre, lo cual es principio de la inteligencia de la mujer en España - https://bit.ly/2Rp28S1 -.

"No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros. No sobornéis con ella a los jueces para devorar una parte de la hacienda ajena y deliberadamente."

Esta parte la desarrolla Schopenhauer en el primer volumen de "El mundo como voluntad y representación" (Libro Cuarto; El mundo como voluntad. Segunda consideración; 400) cuando dice:

"[En el contexto de nuestro estudio hemos encontrado como] contenido del concepto de injusticia a la índole de la actuación de un individuo, en la que éste extiende la afirmación de la voluntad que se manifiesta en su vida hasta la negación de la voluntad que se manifiesta. También hemos constatado en ejemplos totalmente genéricos las lindes donde comienza el dominio de la injusticia, determinando al mismo tiempo su escalonamiento desde el grado más alto hasta el más bajo mediante unas pocas nociones principales. Con arreglo a ello, el concepto de injusticia es el primordial y positivo, mientras que su antagonista, el concepto de derecho, es derivado y negativo. Pues no hemos de atenernos a las palabras, sino a los conceptos. De hecho nunca se habría hablado del derecho, si no existiera la injusticia. El concepto del derecho entraña simplemente la negación de la injusticia, y bajo él se subsume cualquier acción que no transgrede los límites citados con anterioridad, esto es, que no niega la voluntad ajena en aras de afirmar con más rotundidad la propia. Desde el punto de vista de una determinación puramente "moral", ese confín divide el ámbito global de las acciones posibles en aquellas que son justas o injustas. Tan pronto como una acción no irrumpa, del modo expuesto anteriormente, en la esfera de la afirmación ajena de la voluntad, negando a ésta, tal acción no es injusta. De ahí que, por ejemplo, la negación de auxilio en caso de imperiosa necesidad ajena o el ver tranquilamente morir de hambre a un extraño cuando uno nada en la abundancia sean actos crueles y demoníacos, mas no injustos: sólo cabe decir con plena seguridad de que quien es capaz de llevar la crueldad y la dureza de corazón hasta un grado tan extremo que incurra con toda certeza en la injusticia, tan pronto como lo exija su deseo y no se lo prohíba ninguna contención.
Pero el concepto del derecho, como negación de la injusticia, ha encontrado su principal aplicación, y sin duda también su primera génesis, en los casos en que una tentativa de injusticia se ve rechazada mediante la violencia, rechazo que a su vez no puede ser ella misma una injusticia y que por consiguiente es un derecho, aunque la violencia ejercitada con ello fuese injusta en sí considerada fuera de contexto y aquí sólo por su justificado motivo se convierte en un derecho. Cuando un individuo en la afirmación de su propia voluntad llega tan lejos que invade [la esfera de mi persona como tal afirmación de la voluntad esencial y con ello niega ésta, entonces mi rechazo de esa invasión sólo es la negación de aquella negación y, en esa medida, por mi parte no es más que afirmación de la voluntad que se manifiesta esencial y originariamente en mi cuerpo, y que ya queda expresada implícitamente por su mero fenómeno; así, pues, no se trata de una injusticia, sino de un derecho.]"

Fruto de esta filosofía son los "refranes de izquierdas" de:

"No hay mujer más buena,
que la mujer ajena."

La mujer que cree en su derecho es una mujer que rinde en el equilibrio de sus ojos y su inteligencia.

"Nunca te dejes vencer,
por lágrimas de mujer."

El hombre que es injusto consigo mismo es un hombre que rinde en el equilibrio de sus ojos y su inteligencia.

"Te preguntaran acerca de los novilunios. Di: "Son indicaciones que sirven a los hombres para fijar la época de la peregrinación". La piedad no estriba en que entréis en las casas por detrás, sino en que temáis a Dios. ¡Entrad en casa por la puerta y temed a Dios! Quizás, así, prosperéis."

Otros dos refranes (204 y 205) nos dicen:

"No acompañes al malo, porque perecerás con el malo."

Injusto no es ser malo, puesto que un hombre que tiene los ojos equilibrados es un hombre que aprende de sus desgracias.

"La injusticia es congénita en los hombres, y si hallas un justo, es que tienes alguna razón para no ser injusto."

A la gente justa la rehuyen las personas, porque, a pesar de ser tan buenos filósofos, dejan a los demás sin opciones para equilibrar sus ojos.

Esta es la filosofía del "ramadán" y el porqué una persona, que aparentemente es una dechada de virtudes, como Hegel, no es un filósofo recomendable, porque para quien lo entienda, dice todo lo que tendría que decir del mecanismo de los ojos y la inteligencia (más sintético que "El Corán" y más entendible para los doctos que Schopenhauer).

Eso es lo que veo.

¡Gracias por el post y buenas tardes!

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